Segunda jornada del Foro Técnico de Informática de la Salud que ofreció un formato clásico de dos mesas redondas. La primera mesa fue moderada por Ana Ceballos, subdirectora de TI del SAS y se centró en el importante papel de la seguridad en el nuevo paradigma de la eAdministración que cobra un peso mayor, si cabe, con la próxima entrada en vigor de la Ley 11/2007 y los reglamentos que la desarrollarán.

Yolanda Llamas, de la Consejería de Sanidad de Madrid, explicó que, aunque sanidad cara al ciudadano no es un servicio más, como avalan las encuestas, tecnológicamente hablando los retos de la nueva ley son comunes con las demás Consejerías por lo que se ha optado por una solución global que representa una capa externa a los servicios propios de cada área pero que ofrece un acceso homogéneo al usuario al catálogo de servicios disponibles.

La seguridad, más allá de ser necesaria por ley es la base de la confianza que necesita el usuario para trabajar en red en un nuevo paradigma en el que en vez de recibir por correo postal las notificaciones o documentación de sus expedientes será avisado telemáticamente para que consulte su buzón en la sede electrónica. La organización tiene ante sí un reto importante de adaptación que será apoyado por las nuevas herramientas de colaboración.

Carlos García Codina, actualmente en el Ministerio de Ciencia e Innovación, acometió el desafío de resumir los puntos más relevantes que incorporará el futuro reglamento del Esquema Nacional de Seguridad del que existe un borrador muy avanzado y que pasará a rango legal muchas de las buenas prácticas que ya se deberían de estar aplicando. Es un reglamento para generar confianza, con un enfoque pragmático, redactado por técnicos y que afectará a todos los contratos de sistemas de información de las administraciones públicas. Mi impresión es que exigirá potenciar el equipo humano de los servicios de informática de las organizaciones.

Juan Miguel Signes, de la Conselleria de Sanitat de Valencia, indicó que la seguridad es responsabilidad de toda la organización y no un asunto de informática. De hecho, el gran activo de los organismos es la información y no los sistemas de información, pero falta formación y sensibilización de los usuarios.

Puso en la mesa la existencia en alguna comunidad de reticencias al uso de la firma electrónica por parte de los profesionales asistenciales pues aunque en su servicio valenciano ya hay más de 10 millones de actos médicos firmados digitalmente, si la reticencia se extendiese, podría ser un problema serio. Se comentó que en otras organizaciones públicas se había planteado antes pero la Agencia de Protección de Datos lo aprobó plenamente. Ello no quita que pueda que hacer algún ajuste operativo en determinados casos.















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